¿Cómo afecta la crisis a los medios de comunicación?

Ante este panorama, el Colegio de Periodistas de Cataluña convocó una mesa redonda la semana pasada, en la que participaron más de 30 ponentes, y cuyas conclusiones se recogen en una Declaración conjunta para afrontar los cambios del sector (se puede descargar el pdf en castellano), que descubro a través del Grupo de Periodistas Digitales.
Esta Declaración, estructurada en siete puntos, aboga por “preservar la calidad de la información como instrumento básico de la democracia” y por “hacer un esfuerzo colectivo para buscar alternativas que no se centren únicamente en los despidos y jubilaciones anticipadas”, en el que es necesario que se impliquen tanto los periodistas como las empresas editoras. Se denuncia la precariedad laboral que sufren muchos periodistas y se alerta del peligro de que los más jóvenes y los freelances sean los que más sufran las consecuencias de esta situación.

Es una lástima que el escrito se refiera a los medios digitales como una amenaza, en lugar de verlos como una oportunidad. Por un lado se dice que las nuevas tecnologías requieren la actualización constante de conocimientos, para lo que se pide la implicación de las universidades, pero por otra parte se alerta de que “con el impacto de las nuevas tecnologías se corre el riesgo de diluir el papel del periodista, que tiene la responsabilidad de velar por una información veraz y relevante”.

Si alguien quiere saber más del tema, el último número de Capçalera (la revista del Colegio de Periodistas) analiza el impacto de la crisis en el panorama mediático. También está disponible el pdf en castellano.

Los blogs no sirven para vender productos

Es mi particular punto de vista, pero los blogs no valen para vender productos, por lo que creo que cualquier intención que en este sentido tengan las empresas que quieran abrazar la cultura de la blogosfera, solo servirá para su confusión. No estoy demasiado sólo en este sentido, como descubro en el blog de Hosteltur.

El hecho de la venta de cualquier producto o servicio es una acción directa: se trata de detectar una necesidad que podría quedar satisfecha. Hablamos fundamentalmente pues del corto plazo, y el blog no se dirime en ese período de tiempo. La eficacia del blog se encuentra en el medio, y más aún, en el largo plazo.

Vender requiere por lo normal el uso de mensajes incisivos que ‘atacan’ a los sentimientos y las neuronas menos lógicas de nuestro cerebro. Por eso, el lenguaje de la venta a traves de los medios es el lenguaje publicitario. Y los blogs dialogan, se expresan con conocimiento de causa.

El gran debate, bajo mi punto de vista y ampliando el ángulo de análisis, es si las herramientas de la red participativa sirven, en general, para los propósitos de las acciones de venta que acometen las empresas. Y en ese sentido tengo que decir que realmente la venta a través de estos instrumentos es una consecuencia indirecta que, obviamente, se constituye en un objetivo deseable y lícito. La principal tarea, de los blogs especialmente, es la reputación de la marca a través de los contenidos y las relaciones con el entorno.

Los que sí pueden entrar a las tareas de venta, como de hecho ha ocurrido, es el entorno del microblogging como se puede inferir del famoso caso ya del Dell outlet online store. En esa línea, la inmediatez de este tipo de plataformas conecta con el mensaje directo que decíamos es propio de la tarea comercial. En 140 caracteres máximo no se puede filosofar mucho.

No tengo demasiado claro el caso de las redes sociales relacionadas con las ventas. En este terreno las empresas, pienso, plantean su presencia en estos espacios a través de métodos más clásicos: los banners o la publicidad segmentada por Google, con lo que da la sensación que nos encontramos ante un uso más bien 1.0.

Empresa=unidad activa de comunicación (UAC)

El otro día desarrollaba en una charla una idea que se me antoja novedosa. Comentaba a un pequeño grupo de comunicadores y gente de internet que una empresa es una unidad activa de comunicación (uac). Pero antes de hablar de este concepto, pensemos primero en esto: cualquier organización, productiva o no, se sostiene en función de qué es capaz de hacer y con qué resultados.

En todo grupo organizado, y la empresa lo es, se necesita un entramado a través del cual fluyan los mensajes y los datos para llevar a cabo acciones de una forma más o menos coordinada. Eso siempre ha sido así. Actualmente y de forma mayoritaria, los datos y los mensajes se transmiten por diferentes medios que van desde el teléfono, el encuentro personal, el mail…

La gran paradoja es que no se le suele prestar mucha atención a si una empresa está bien comunicada o no, tanto con su entorno como de puertas adentro. Bajo mi punto de vista, si una empresa está bien comunicada es eficiente y rentable y si no lo está, pues no. Finalmente, todo se conecta con la reputación. La secuencia entonces sería:

empresa bien comunicada=empresa eficiente=empresa bien reputada

¿Y qué importancia tiene hoy en día el que la empresa sea una unidad activa de comunicación? Pues mucha debido fundamentalmente al incremento notable de los medios que favorecen la comunicación, singularmente a través del diálogo y la participación. Nunca antes hasta ahora la empresa contaba con tantas herramientas que reforzaban su dimensión comunicadora.

La empresa se conecta más y más ( o tiene posibilidades para ello ) y está llamada a cambiar su filosofía para hacer un uso adecuado de los nuevos medios. Ello le permitirá, esencialmente: abrirse a más conocimiento y a conocer de primera mano, en una especie de estudio de mercado permanente si se me permite, qué opinan las personas de ella. La política que para ‘las cosas nuevas’ suele ser más ágil que la empresa, ya ha visto claro la oportunidad y ha adoptado el rol de medio de comunicación, como apunta Dans.

La conclusión que finalmente me gustaría plasmar es la siguiente: hoy en día competir significa saber comunicar. La presencia de las marcas en el mercado se apoya en medios tradicionales y en los nuevos ( los participativos). Los primeros ya sabemos cómo trabajan, los segundos refuerzan la idea de que una empresa es una unidad activa de comunicación, lo que exigirá a las compañías que ejecuten un nuevo modus operandi fundamental para sus propósitos.

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